Tratamientos
Alimentación y diabetes mellitus.
La diabetes Mellitas es un conjunto de enfermedades metabólicas caracterizadas por hiperglucemia crónica con trastornos del metabolismo de hidratos de carbono, lípidos y proteínas que son resultado de defectos de la secreción de insulina, de la acción de la insulina o de ambas.
Distintos procesos patológicos están involucrados en el desarrollo de la diabetes mellitus:
• Destrucción autoinmune de las células del páncreas con la consecuente deficiencia de insulina que llega a ser defectuosa (Tipo 1).
• Anormalidades metabólicas que implican una resistencia a la acción de la insulina (Tipo 2).
Son muchas las posibles causas del asombroso aumento de la diabetes en el mundo, especialmente la Tipo 2: mayor expectativa de vida, epidemia de la obesidad (epidemia melliza obesidad-diabetes), sedentarismo y confort, urbanización e industrialización, entre otras.
Actualmente existen tres niveles de prevención para la diabetes:
• Primario: apunta a que no se desarrolle la enfermedad.
• Secundario: previene el daño tisular (complicaciones) una vez que ya está la enfermedad.
• Terciario: previene el fallo orgánico.
Cada avance de uno a otro nivel evidencia falencias en las medidas tomadas en el estadío anterior. Por lo que se recomiendan controles periódicos y puesta en acción cuando se encuentre algún parámetro alterado.
Factores de riesgo de la diabetes Tipo 2:
• Obesidad (factor modificable más importante).
• Obesidad central: hombres con un perímetro de cintura mayor a 100 cm; mujeres con un perímetro de cintura mayor a 85 cm.
• Edad mayor a 40 años.
• Herencia.
• Hipertensión arterial mayor a 140/90 mmhg.
• Dislipemia (HDL mayor 35 mg/dl o triglicéridos mayores a 150 mg/dl).
• Alto ácido úrico.
• Antecedentes personales de DBT gestacional e hijos nacidos con un peso mayor a 4kg o síndrome ovárico poliquístico.
• Glucemia en ayuna elevada.
Complicaciones agudas o a corto plazo:
• Hipoglucemias.
• Cetoacidosis diabética, precosa, coma.
• Síndrome hiperosmolar.
Complicaciones crónicas o a largo plazo:
• Dislipemias.
• Trastornos vasculares:
1. Macroangiopatías: el 70% muere de enfermedades coronarias, accidentes cerebro vascular, artereopatías periféricas.
2. Microangiopatías: neuropatías, neuropatías periféricas y autónomas, alteraciones oftalmológicas, pie diabético.
Tratamiento de la diabetes.
Se realiza de manera conjunta el tratamiento médico y nutricional donde los principales objetivos son alcanzar un control metabólico y prevenir o demorar la aparición de complicaciones.
Pilares básicos para el tratamiento:
• Plan de alimentación.
• Farmacoterapia (insulina y/o hipoglucemientes).
• Actividad física.
• Educación diabetológica:
1. Cambios en el estilo de vida.
2. Detectar síntomas y actuar sobre ellos.
3. Aplicación de insulina.
4. Automonitoreo glucémico, etc.
Plan de alimentación controlado en hidratos de carbono. Objetivos:
• Lograr o mantener el peso corporal saludable.
• Contribuir a lograr o mantener el mejor control metabólico.
• Favorecer a mantener un buen perfil lipídico.
• Prevenir complicaciones agudas y crónicas.
• Modificar los hábitos alimentarios y mejorar la calidad de vida.
El control metabólico se puede lograr manejando los porcentajes de los macronutrintes (hidratos de carbono, proteínas y lípidos) del valor calórico total (VCT) de la dieta.
Hidratos de carbono: 50/60% del VCT.
Se recomienda que sea con predominio de hidratos de carbono complejos ya que permiten menores oscilaciones de la glucemia post prandial por permanecer más tiempo en el estómago, sobre todo si se seleccionan aquellos que también aporta fibra.
Llamamos hidratos de carbono complejos a aquellos que son de estructura larga y que están combinados con proteína y/o grasas, por ejemplo la galletita. Los hidratos de carbono simples son aquellos de cadena corta como el azúcar, la miel, la fructosa, la mermelada, las gaseosas. Estos son de absorción fácil, llegan rápidamente a la sangre y alteran el índice glucémico.
Índice glucémico (IG).
Mide la respuesta post prandial de la glucemia a la ingestión de determinados alimentos.
El índice glucémico se modifica por diferentes factores:
• Concentración y solubilidad del hidrato de carbono.
•Tamaño de la partícula: cuanto menor sea esta, mayor índice glucémico, porque son atacadas más fácilmente por las enzimas digestivas para ser degradadas.
• Cocción y grado de gelatinización del almidón: cuanto mayor sea la gelatinización mayor será el índice glucémico.
• Formación de almidón resistente: cuanto menor sea, mayor índice glucémico. Este se produce, por ejemplo, cuando se cocinan fideos y se dejan enfriar.
• Mezcla digestiva: las grasas y las proteínas retrasan el vaciamiento gástrico por lo que la absorción a intestino es más lenta y hay mayor índice glucémico.
• Presencia de fibra dietética:
1. La fibra soluble: retarda el vaciamiento gástrico.
2. La fibra insoluble: acelera el tránsito intestinal reduciendo la absorción, por lo que ambos generan mayor índice glucémico.
Distribución del hidrato de carbono.
Cuanto mayor sea el fraccionamiento del hidrato de carbono en el día, la curva de glucémica post prandial será más baja y pareja, por lo que es muy importante respetar los horarios de las comidas y cantidades que se indican por el profesional como también evitar ayunos prolongados para así reducir la posibilidad de hipoglucemias.
La distribución se realiza según:
• Tratamiento farmacológico.
• Tratamiento no farmacológico.
• Actividad física.
Esta distribución es realizada por el profesional en nutrición o médico especialista de manera personalizada.
El resto del porcentaje del valor calórico total (VCT) se distribuye:
• Proteínas: el aporte en cantidades apropiadas previene Microangiopatías.
1. Diabetes Tipo 1: 10 a 15% del valor calórico total.
2. Diabetes Tipo 2: 10 a 20% del valor calórico total. Tienen mayor posibilidad de catabolismo proteico.
Se tendrá en cuenta requerimiento individual, momento biológico, stress metabólico, grado de desnutrición.
• Lípidos: 25 al 30% del valor calórico total. La selección de alimentos se realiza eligiendo los lípidos con predominio de ácido graso monoinsaturado y ácido graso poliinsaturado reduciendo al máximo los ácido graso saturado, colesterol y ácido graso trans, para prevenir angiopatías.
• Vitaminas y minerales: se recomienda la mayor variedad de vegetales y frutas para cubrir requerimientos y consumir especialmente antioxidantes (vitaminas C-E, selenio, b-carotenos, cromo).
Con respecto al sodio, hay que tener control sobre aquellos alimentos ricos en este mineral para mantener parámetros normales de la tensión arterial.
• Alcohol: se permite 15 a 30 mg de etanol (aproximadamente una copa de vino tinto) que debe ser siempre acompañando las comidas porque en ayunas puede provocar hipoglucemias. Se prohíbe el alcohol a aquellos diabéticos con peso excedido, con hipertrigliceridemia, neuropatías y descompensación metabólica.
El ejercicio como terapia y complemento nutricional.
El sedentarismo esta relacionado con el 23% de la causas de afección crónica. Hay evidencias que muestran que la actividad física mejora el estado metabólico aún sin descenso de peso, y que también mejora la sensibilidad a la insulina, aumenta la captación de glucosa por el músculo, y modera la producción hepática. Actúa incluso sobre las comorbilidades mejorando el perfil lipídico y el estado cardiovascular en general. La prescripción de ejercicio es tan compleja como el plan de alimentación, por eso antes de comenzar un programa de actividad realizar un examen médico.
Es importante evaluar el impacto del ejercicio sobre los niveles de glucemia y complementarlos con colaciones programadas por el profesional en nutrición o especialista según la actividad, duración, intensidad, para lograr niveles glucémicos estables y evitar picos en la curva glucémica.