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Tratamientos

Alimentación e hipertensión.

La hipertensión es una enfermedad de la pared arterial que implica cambios en su estructura, engrosamiento muscular con disminución del calibre vascular y aumento de la resistencia, lo que produce elevación crónica de una o de las dos presiones arteriales (sístole y diástole).

Hay factores genéticos y ambientales que juegan un papel fundamental en el desarrollo de la hipertensión:

• Hipertensión primaria: herencia, alimentación, stress, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y consumo elevado de alcohol.

• Hipertensión secundaria: generalmente de origen vásculorenal, hormonal, toxemia gravídica (embarazo).

Objetivos de la nutrición:
 

• Mantener o alcanzar un peso corporal saludable.

• Mantener la presión arterial dentro de los límites normales para prevenir complicaciones de órganos susceptibles.

• Reducir la ingesta de sodio y aumentar la ingesta de potasio (frutas y vegetales) y de calcio (lácteos descremados) para prevención cardiovascular.

• Cuidar el perfil lipídico por ser un factor de riesgo cardiovascular.

Tratamiento nutricional. Plan controlado en sodio.

Características de los alimentos clasificados por grupos:

Lácteos:
se recomienda que sean sin sal agregada y descremados para prevención cardiovascular.
Según el grado de hipertensión se controla el consumo de quesos de pasta dura por la concentración tanto de sodio como de lípido.

Huevo:
tiene un contenido moderado de sodio. Se debe controlar la cantidad semanal por el contenido en colesterol. Si la persona no tiene hipercolesterolemia y se encuentra dentro de su rango normal de peso corporal se recomienda que el consumo no sea mayor a 3 unidades semanales.

Carnes:
las carnes frescas tienen un contendido moderado de sodio. Se recomienda una porción por día disminuyendo el consumo de las carnes rojas y aumentando el consumo de las carnes blancas, sean ave (sin la piel) o pescado (excepto mariscos) por la calidad de lípidos y cantidad de colesterol que contienen, respondiendo así también al cuidado vascular.

Hay que tener especial cuidado con los derivados cárneos como la salchicha, embutidos, chacinados, fiambres, patés, carnes ahumadas, carnes saladas, panceta y algunos enlatados por el contenido elevadísimo en sodio. Se recomienda evitar el consumo.

Con respecto a las vísceras como hígado, riñón, molleja, seso, corazón, se recomienda evitar el consumo por su contenido en lípidos y en purinas (provoca elevación del ácido úrico), siendo estos factores de riesgo cardiovascular. Las carnes picadas congeladas crudas tienen agregado de conservantes de sodio, salvo los súpercongelados por nitrógeno líquido.

Vegetales y frutas frescas, desecadas y jugos:
este grupo de alimentos es totalmente apto para el consumo de los hipertensos. Se recomienda comer con moderación apio, acelga, espinaca, remolacha y puerro.

En general son ricos en potasio y constituyen una muy buena elección por su contenido bajo en calorías (solo hay que cuidar la frecuencia de la papa, el choclo y la mandioca). Además poseen fibra soluble e insoluble que, entre otros beneficios, disminuye la absorción de colesterol. También son una rica fuente de vitaminas antioxidantes como tocoferoles, bcarotenos, ácido ascórbico.

Se recomienda evitar todos los alimentos conservados en salmuera como pickles, pepinos, aceitunas, etc. dado que contienen altas concentraciones de sodio. Las frutas secas como los maníes salados, las castañas de cajú saladas también están entre los alimentos a evitar. Y tenga también cuidado con los calditos concentrados de verdura y sopas instantáneas, ya que son altos en sodio. Se aconseja optar por las versiones light.

Cereales y harinas:
los cereales (arroz, trigo, avena, cebada, centeno, maíz) y los amasados de sus harinas sin el agregado de sal, las pastas secas y las legumbres, son aptos para los hipertensos, controlando la cantidad si se encuentran en sobrepeso. Entre los alimentos de mayor frecuencia de consumo deberán evitarse los amasados con agregado de sal como pan, galletitas de agua, galletitas dulces o saladas, pastas frescas industriales, facturas, tortas, copos de cereal.

Condimentos:
hay una amplia variedad de condimentos que ofrece el mercado y que pueden incluirse en las preparaciones, como: albahaca, ají molido, curry, comino, canela, cúrcuma, enebro, jengibre, laurel, orégano, páprika, pimienta blanca y negra, perejil, romero, salvia, tomillo, entre otros. El único que se restringe es la sal. Hay alternativas de sales de potasio o amonio (si no hay patologías renales o hepáticas), o aquellas que son reducidas en sodio.
Evite los aderezos como la mayonesa, mostaza, ketchup, salsa de soya, golf, etc, dado que tienen un alto contenido en sodio.

Bebidas:
las aguas minerales, las saborizadas o enriquecidas, inclusive la de bidones, en su mayoría tienen un alto contenido de sodio. Seleccionar aquellas que posean menos de 50mg de sodio por litro.

Como parte del tratamiento no farmacológico de hipertensión también se consideran:

• Evitar el consumo de tabaco (factor de riesgo cardiovascular).

• Reducir el stress de la vida diaria.

• Evitar el sedentarismo.

• Realizar una actividad física aeróbica regular varia veces a la semana, durante 20 o 30 minutos (empezando por caminatas y aumentando según tolerancia), ya que ayuda a bajar la presión arterial, mantener el control de peso, bajar los triglicéridos, y aumentar el colesterol bueno (HDL).

• Alcohol: la mejor opción es evitarlo. Si consume alcohol, se recomienda restringir la cantidad a 1530 ml de etanol por día, que equivale aproximadamente a una copa de vino tinto, considerando el valor calórico en la dieta. Estaría contraindicado en aquellas personas que están en sobrepeso, con triglicéridos altos y ácido úrico alto.
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