Buscar un espacio verde para tendernos a mirar el cielo o planificar una linda velada cinematográfica son sólo dos de las muchas alternativas para disfrutar del tiempo libre. Muchas personas no están acostumbradas a vivirlo plenamente porque sus vidas han sido absorbidas – a veces inconcientemente - por la cotidianeidad de sus labores (trabajo, estudio y/o profesión). Otras tantas que no tienen ninguna actividad, que han dejado de trabajar, no saben cómo disponer de su tiempo eficazmente ya que estaban acostumbrados a tener todo el tiempo ocupado en distintas tareas. Sin embargo, el tiempo libre debe ser parte de la rutina y sería recomendable que se lance a disfrutarlo ciento por ciento. Las actividades recreativas posibilitan la expresión de nuevas necesidades y capacidades. Disfrutar de ellas es el mejor seguro a una vida más plena.
Para la cultura griega, el tiempo de ocio era considerado como un momento de creación; algo así como la instancia de "potencialidad del hombre". Nada más acertado ya que aún descansando del trabajo o del estudio estamos expresando nuestro ser.
Aprender a vivir en tiempo libre
Los hombres y mujeres en edad de trabajo, considerados activos en la jerga economista, tienen una percepción distinta acerca del tiempo respecto de aquellas que no trabajan. Los primeros generalmente planifican su tiempo libre de acuerdo a sus horarios laborales con la obligatoriedad que eso conlleva; accediendo al descanso naturalmente. El 80 % de su tiempo está ocupado por lo tanto disfruta a pleno de esa diversidad. En cambio, aquellos que no trabajan más ni tienen ocupaciones con la responsabilidad de una determinada carga horaria (ejemplo jubilados) no saben cómo planificar su vida diaria sin caer en el aburrimiento o el desinterés. Ahora bien, más allá de cuál sea la condición del hombre -si está en una edad pasiva o activa- siempre hay motivos para disfrutar y aprender a vivir, aún en la inactividad. Por eso a continuación contamos algunas actividades recreativas y/o creativas que podemos realizar para potencializarnos como persona.
- Realizar escapadas al campo para distendernos del estrés y del ruido de la gran ciudad.
- Posibilitar momentos de lectura. Leer también puede ser una tarea de solidaridad que podemos desarrollar a nuestros seres queridos.
- Ejercitar el cuerpo con caminatas al aire libre.
- Cuidar del jardín y de los animales de compañía.
- Retomar estudios postergados.
- Realizar talleres comunitarios. Ejemplo: talleres de costura para el centro de cooperación municipal, hospital o escuela.
Visitar amigos y familiares lejanos.
- Asistir a obras de teatro y cine.
- Realizar viajes y excursiones a lugares que siempre quisimos ir.
- Disfrutar de los hijos y nietos.
- Hacer de un hobbie un trabajo.
Ahora bien es recomendable en primer lugar planificar la semana de manera tal que todos los días podamos disfrutar de tareas distintas. Dejarse llevar por la creatividad. Seguramente las ideas irán fluyendo rápidamente a medida que hagamos el ejercicio de hacerlo. Dejar siempre un momento para el aseo de la casa, otro para las compras, o para ordenar papeles o documentos, otro para la belleza personal. Siempre hay tareas para desarrollar sólo hay que poner en movimiento nuestra imaginación para no caer en el tan temido aburrimiento. ¡Hoy es el momento de actuar y hacer lo que siempre tuvimos el deseo de hacer!