Esta condición, por lo tanto, puede ser un marcador temprano de fragilidad y mayor riesgo de morbo-mortalidad.
La familia debe colaborar y hacer que su paciente se sienta cómodo, quien así podrá mejorar la adaptación a su padecimiento y la relación con su médico. Asimismo la familia no debe ridiculizarlo pues él no es el culpable de su alteración. La incontinencia de orina es una alteración difícil de llevar y el enfermo deberá contar con la colaboración familiar.

Las recomendaciones generales ante toda persona mayor con incontinencia de orina:

- Se debe señalar el acceso al baño y mantener el camino libre de obstáculos y bien iluminado.
- Las ropas del anciano deben ser cómodas, amplias y fáciles de desabrochar.
- Es necesario tener en cuenta una serie de medidas higiénico – dietéticas como controlar los líquidos que toman, no ingerir alcohol para evitar la producción excesiva de orina.
- Mantener al paciente limpio y seco.
- Vigilar la piel de la región genital para detectar irritaciones.
- Estimular la deambulación.
- Proporcionar un ambiente agradable que dé confianza y privacidad.