Los tratamientos para la depresión pueden ser múltiples, puede hacerse desde el cambio en el estilo de vida hasta la farmacoterapia. Los medicamentos utilizados para controlar la depresión regulan los niveles de algunas sustancias presentes en el celebro que están alterados y mejoran los síntomas presentados.  También, pueden presentar efectos secundarios como nauseas, mareo, aumento o pérdida del apetito, perdida del interés sexual, boca seca, irritabilidad, estreñimiento.

 

La depresión debe ser diagnosticada por el especialista, y es él quien debe formular los medicamentos para tratarla. Se deben realizar controles periódicos para determinar los efectos secundarios de los mismos y hacer las correcciones del caso.

 

Actualmente, los pacientes que tienen un trastorno depresivo buscan manejos alternativos, como musicoterapia, acupuntura, terapias alternativas de relajación, ejercicio y alimentos especiales, con el fin de controlar los síntomas de la depresión.

 

En los adultos y adultos mayores aumenta la prevalencia de depresión, y el ejercicio como tratamiento ha demostrado mejoría de los síntomas y la calidad de vida. Existen diferentes razones para pensar qué se debe incluir dentro del tratamiento, ya que además reduce el riesgo de otras enfermedades, como la enfermedad cardiovascular, disminuye el dolor y mejora la fuerza muscular. Por otro lado, el insomnio como síntoma de la depresión, puede ser mejorado, regulando el patrón del sueño, cuando se realiza una buena actividad física o ejercicio.

 

En los adultos se recomienda realizar 60 minutos, 5 veces a la semana, actividad física o ejercicio que aumente la frecuencia cardiaca a 130 pulsaciones por minuto, para lograr la dosis terapéutica para la depresión. Como ejercicio podemos hablar de caminar, hacer aeróbicos, bailar, nadar, entre otros.

 

Otros investigadores, han demostrado que alimentarnos saludablemente, contribuye a tener un equilibrio emocional y mental. Algunos nutrientes y componentes de los alimentos reducen el riesgo a depresión e inclusive pueden combatirla.

 

Los bajos niveles de neurotransmisores, como la serotinina o la noradrenalina, están relacionados con síntomas depresivos, que pueden desaparecer al recibir una adecuada nutrición, para mejorar dichos niveles.

 

Vitamina C: incluir dentro de la alimentación limón, naranja, toronja, piña, papaya, pueden mejorar los niveles de un mineral (vanadio), que se ha encontrado en niveles bajos en los pacientes con depresión bipolar.

 

Ácido fólico: se encuentra en la espinaca, espárragos, pimientos, zanahorias, lechugas, tomates. En términos generales se encuentran en vegetales de hoja verdes y en las proteínas de origen animal como las carnes rojas. Mejoran los niveles de serotinina y puede contribuir a disminuir la ira, mejora el humor, el sueño y el apetito.

 

Triptófano y fenilalanina: es un aminoácido que se encuentra en el huevo, pollo, carne de res o cerdo y en alguna cantidad en el ajo, cebolla, higos. El triptófano es un relajante natural precursor de la serotinina. La fenilalanina, está presente los mismos alimentos y ayuda a la producción del neurotransmisor norepinafrina.

 

Calcio, magnesio, potasio, selenio: son minerales presentes en la leche y derivados, ajos, cebollas, frutos secos como nueces, almendras, frutas como los higos, manzanas, mangos, plátanos.

 

Para terminar, quiero recomendarte, que lo mejor para prevenir la depresión es tener un estilo de vida saludable, alimentarse en una forma saludable, hacer actividad física y ejercicio, evitar el uso de sustancias psicoactivas, disminuir el estrés y tener una buena actitud y vibra. Si sientes que estas deprimido, consulta con tu médico.