Existen muchos estudios al respecto, que se han realizado en las últimas tres décadas a nivel mundial y demuestran una prevalencia de desnutrición entre 19 y 80% de los enfermos.

En Colombia, Chile, Argentina, Perú, entre otros países de Latinoamérica, los estudios demuestran que el 50% de los pacientes que están hospitalizados presentan un riesgo nutricional alto, especialmente en adultos y adultos mayores.

Las causas de esta desnutrición son multifactoriales, la intolerancia a los alimentos, la autolimitación en consumir algunos alimentos por falsas creencias antes, durante y después de las cirugías, ayunos que se hacen para realizar los exámenes o las cirugías, un tiempo largo de ayuno o la tardanza en incluir todos los alimentos después de la cirugía; y la alimentación poco apetitosa y nutritiva dentro de las instituciones de salud, son sólo algunas de las razones por las cuales se aumenta el riesgo a desnutrición.

Cuando te vayan a realizar una cirugía, estés enfermo o ambas, piensa siempre en cómo es tu condición nutricional, si tienes que mejorar el peso, si no quieres perder tu masa muscular, si tienes intolerancias alimenticias, si estás llevando dietas restrictivas o dietas de moda donde limites la ingesta de muchos alimentos.

Antes de entrar en el proceso o en el tratamiento, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Soy mayor de 50 años?
  • ¿he dejado de comer y no tengo apetito?
  • ¿Tengo malos hábitos de alimentación, como en exceso algún alimento, tengo ansiedad por comer y hago atracones de comida?
  • ¿He perdido peso o por el contrario, he ganado peso en un corto periodo de tiempo?
  • ¿No incluyo de todos los grupos de alimentos en mi comida diaria frutas, verduras y proteínas?
  • No hago ejercicio, soy sedentario.
  • ¿Tengo muchos mitos que limitan mi ingesta de alimentos, especialmente después de algún procedimiento quirúrgico?

Si alguna de las respuestas es afirmativa, busca el apoyo del médico tratante o de un nutricionista para que te asesore y te apoye en este proceso.

Antes de la cirugía, sólo se necesita suspender la ingesta de alimentos con 8 horas de anticipación al procedimiento y si este es por la tarde, debes tomar líquidos claros como jugos, té, caldos en la mañana. Después de la cirugía, se puede probar tolerancia con estos mismos alimentos. En la  mayoría de procedimientos no necesitan esperar mucho tiempo para reiniciar la alimentación vía oral, es decir, iniciar nuevamente a comer,además se puede comer todo tipo de alimentos. Sólo en cirugías mayores, especialmente gastrointestinales, se debe hacer un proceso para iniciar la ingesta de alimentos.

Ahora bien, si tu problema es que tienes una enfermedad crónica como diabetes, enfermedad cardiovascular, artritis, o cáncer, la buena alimentación es fundamental, y este tema ha cambiado mucho, así que no pienses que debes quitar muchos alimentos, sino seleccionar los mejores para ti y tu condición.

Para hacer todos estos cambios, busca la asesoría de un profesional y evita hacer cosas que no tengan un peso científico. Si tu estado nutricional, tu alimentación y tu estado físico están bien, la recuperación después de tu cirugía o del tratamiento médico, puede ser la mejor y muy rápida.