Acampar puede ser una puerta de ingreso al cielo o al infierno. Como en las fiestas, todo depende de cómo le vaya a uno. Estar y pernoctar en el descampado, expuestos, vulnerables a los elementos de la naturaleza, ajenos a nuestro entorno habitual, es una experiencia en la que pueden ocurrir muchas cosas, buenas y no tan buenas. No hay que ser un entusiasta o experto en la materia para vivir momentos intensos. Los recuerdos son una constante de estas salidas. Sin embargo, acampar no tiene que ser sinónimo de sufrimiento. Este es, quizás, el error más común cuando se piensa en abrazar este pasatiempo y la razón por la cual mucha gente se abstiene de hacerlo. Creo no exagerar al decir que esta es una de las experiencias más formativas y divertidas, a cualquier edad.

Las opciones para organizar uno de estos viajes, a su medida, son incontables: nunca ha sido tan fácil ir de campamento como ahora. La información abunda y está al alcance, por ejemplo en Internet. Unas ideas básicas podrían ponerlo en el camino correcto y garantizarle el disfrute –o mínimo de "sufrimiento"– en la actividad: Primero: decida qué clase de campamento realizará; puede hacerlo en sitios existentes y con servicios, en carros especiales o en áreas no designadas y utilizando su tienda de campaña. Segundo: escoja el tipo apropiado de carpa, según el número de asistentes, la cantidad y tamaño del equipaje, las condiciones de transporte, etc. Tercero: seleccione el equipo necesario; dependiendo de la clase de campamento a realizar, tendrá que llevar ciertos elementos.

Antes de partir en su aventura, atienda a los siguientes puntos: escriba una lista de chequeo de la dotación; no querrá quedarse mirando esa botella de vino que no pudo descorchar porque olvidó con qué hacerlo o verse en líos por haber dejado su saco de dormir o el de su pareja. La vestimenta y el calzado son también importantes. Arme y desarme su tienda de campaña antes de partir; entre más familiarizado esté con este elemento, mejor. Recuerde que podría llover, así que esté preparado a resguardar su sitio de habitación. Revise su equipo cuidadosamente antes de viajar; haga esto incluso con los dispositivos que compre para su excursión; lo nuevo puede tener desperfectos. Finalmente, planee su campamento de manera tal que no se frustre antes de partir: verifique estados del clima, rutas, reglas para pernoctar, condiciones de seguridad y asuntos de ese tipo.

Un último consejo, fruto de experiencia propia: la opción ideal en estas salidas no tiene por qué ser la comida enlatada, de paquetes ni "chatarra". Consiéntase comiendo, se lo merece. Aunque todo lo demás funcione a la perfección, si no puede gozar de uno de los momentos más fascinantes de acampar como es reunirse a comer bien, tal vez sus recuerdos del evento lo harán sentir más cerca del fuego eterno, que del ansiado paraíso.

Mauricio A. Salas