Hacer oficio consistía en ayudar a barrer la casa, fregar el suelo, limpiar baños, lavar la loza, recoger la ropa, rociar el jardín y cocinar, entre otras. Este último oficio estuvo vedado para mis hermanos y para mí, algo que lamento y comprendo, si se tiene en cuenta el riesgo que significábamos cuatro varones en crecimiento merodeando en la cocina; era cuestión de economía familiar.

La ejecución eficiente de cualquier labor de esta clase demanda práctica regular y conocimientos definidos. Muchos oficios tienen siglos de existencia y continúan siendo primordiales: imaginemos un mundo sin cocineros, pintores, carpinteros, mecánicos, zapateros, panaderos, carteros, ceramistas, recogedores de basura, pescadores, jardineros, conductores, plomeros, electricistas, carniceros, etc. Complicado, ¿no? Todos estos trabajos –fuente de subsistencia de millones en el mundo– son clave en el diario vivir e implican destrezas y habilidades de carácter manual o artesanal; se aprenden mirando y escuchando a otras personas y a través de la experiencia. Un buen número de estos oficios se ha convertido hoy en actividad recreativa, pasatiempo, reto e incluso fuente de ingresos extra para mucha gente.

Quizás sea el momento de experimentar en serio con un oficio que quiso o aspira aprender y ha venido postergando. Tal vez sus padres, amigos o algún maestro intentaron inculcarle el ejercicio de una ocupación y a la fecha usted no ha resuelto la tarea. Piénselo. Muchas de estas actividades pueden aprenderse, retomarse y dominarse a estas alturas, si hay interés y ganas. Si averigua, de seguro dará con algún centro de formación y entrenamiento cerca de su casa. Independientemente de que lo suyo sea la ebanistería, tejer, hornear tortas, la joyería, forjar hierro, cocinar, tantas cosas, hoy existen opciones que le permitirán afinar sus capacidades y aprovechar su talento. Entender los oficios como una opción de re-creación, como una alternativa de entretenimiento y satisfacción personal y no como una actividad obligatoria, multiplicará las ventajas del ejercicio.

Anímese, coja oficio. Reconsidere esa labor que ha querido hacer de tiempo atrás y a la cual le ha sacado el cuerpo por equis razón. Haga de ella un motivo de disfrute, de juego, de aventura. Y si le buscan, no le de vergüenza si de pronto resulta diciendo: "Lo siento, no puedo salir ahora, estoy haciendo oficio, mi oficio".