Sin embargo, ciertos procedimientos de cirugía que buscan corregir otros problemas como el cáncer, pueden tener como secuela la aparición de incontinencia urinaria. El cáncer de próstata es la principal causa de cáncer en hombres, y la segunda causa de muerte por cáncer en Colombia y el mundo. Cuando el cáncer de próstata se encuentra localizado, es decir, no se ha salido e invadido otros órganos, es potencialmente curable. 

Dos modalidades de tratamiento han demostrado ser las opciones más útiles: la primera es la cirugía radical de la próstata y la segunda es la radiación o radioterapia. La cirugía puede producir incontinencia al alterar o comprometerse el esfínter que controla la salida de la orina. Esto ocurre a largo plazo en 1 de cada 10 personas.  La radiación la puede producir también al alterar la vejiga, produciendo contracciones anormales, lo que se conoce con el nombre de vejiga hiperactiva. 

Otras intervenciones, como la cirugía por cáncer del intestino grueso, específicamente del recto, pueden alterar también los nervios que controlan las contracciones de la vejiga y llevar producir incontinencia urinaria. 

Procedimientos para enfermedades prostáticas benignas como el crecimiento benigno o hiperplasia prostática rara vez se asocian a incontinencia urinaria, pero esta puede ocurrir si se lesiona el esfínter urinario lo cual puede ocurrir en uno de 100 pacientes aproximadamente. Es más frecuente que ocurra escape de orina asociado al daño de la vejiga que genera la hiperplasia prostática y no a la operación en sí misma.

En el caso de la mujer, la incontinencia urinaria puede ocurrir después del parto o cesárea, asociada a la distensión de los ligamentos que dan soporte a la uretra que es el conducto que saca la orina al exterior desde la vejiga. Esta situación habitualmente se resuelve con terapias de rehabilitación del piso pélvico. Sin embargo, en ciertas mujeres que son sometidas a procedimientos ginecológicos como operaciones del útero o histerectomías, así como otros procedimientos, pueden generarse comunicaciones entre la vagina o el recto y la vejiga, generándose incontinencia de la orina. Por suerte esta situación es poco frecuente pero su manejo requiere intervención quirúrgica.

 La incontinencia urinaria después de procedimientos depende de muchos factores propios del paciente, pero también de la experiencia del cirujano que realiza el procedimiento, así como la técnica empleada.