La incontinencia urinaria como pérdida involuntaria de la orina puede coexistir con otras enfermedades pero además, otras enfermedades pueden aumentar su frecuencia y severidad. Las enfermedades neurológicas tanto en hombres como mujeres pueden tener como manifestación secundaria la presencia de incontinencia urinaria. Es común que ciertos problemas neurológicos como la enfermedad cerebrovascular antes conocida como la trombosis cerebral, enfermedad de Parkinson o tumores del cerebro se manifiesten presentándose escape involuntario de la orina. Habitualmente lo que ocurre es una urgencia o afán para orinar y en ciertos casos, incontinencia urinaria de urgencia. Otras enfermedades neurológicas como aquellas que afectan la columna vertebral y la médula espinal como son, la esclerosis múltiple o los accidentes que generan lesión de la médula, pueden también producir incontinencia de la orina. Otras enfermedades más comunes que afectan los vasos sanguíneos como la diabetes puede como primera manifestación generar incontinencia urinaria de urgencia.

Ciertas condiciones como el crecimiento prostático en el hombre o la vejiga caída o prolapso genital en la mujer, pueden producir incontinencia urinaria de urgencia. El crecimiento prostático que genera obstrucción a la salida de la orina puede generar como mecanismo compensatorio, un engrosamiento e irritabilidad en la vejiga a tal punto que esta se contrae de manera involuntaria produciendo pérdidas de orina. En el caso de la vejiga caída, el problema es similar. El prolapso de la vejiga o la salida de la vejiga a través de la vagina en la mujer genera una obstrucción en el conducto por el que sale la orina, llamado la uretra y esta obstrucción produce irritabilidad en la vejiga la cual empieza a contraerse de manera no controlada y regulada generando así incontinencia urinaria.

Tal vez, la enfermedad benigna más frecuentemente asociada a incontinencia urinaria es la infección urinaria, en especial, la que afecta la vejiga o cistitis. Esta condición produce una irritación en la vejiga tan importante que hace que la persona sienta deseo permanente de orinar y en ocasiones producir escape de orina. Se calcula que puede ocurrirle a 1 de cada 2 mujeres y tiene como principal factor de riesgo la vida sexual, alcanzado su máxima frecuencia en la edad reproductiva de la mujer.

Adicionalmente, coexisten ciertas enfermedades con la incontinencia urinaria que no son causa o efecto de esta. Una es la incontinencia fecal. A medida que envejecemos se pierde el control del esfínter urinario y esto lleva a que las dos enfermedades coexistan. La frecuencia de incontinencia fecal varia dependiendo de la edad y del estado de la persona, pero puede oscilar  entre un 2.7% en individuos que viven en la comunidad hasta un 45% en pacientes en casas de cuidado. Si bien la incontinencia de la orina puede ser mayor, hasta un 60% en casas de cuidado, las dos condiciones están presentes y comparten muchas veces un mismo origen.

Así encontramos que la incontinencia puede ser una manifestación de ciertas enfermedades pero también puede coexistir con otras condiciones compartiendo un mismo origen.