Esta suma correspondía a más del doble de carros existentes a la fecha. Teniendo en cuenta esa cifra y haciendo números alegres, podríamos decir que hay, aproximadamente, una bicicleta por cada siete habitantes. Qué bueno que así sea, porque gracias a la cantidad disponible de estos aparatos –llamados en Colombia "caballitos de acero"– el planeta es un lugar más amable, de múltiples maneras. Si lo suyo son los estudios y las estadísticas, en febrero de 2015, el Banco Interamericano de Desarrollo publicó el reporte: "Ciclo-inclusión en América Latina y el Caribe: Guía para impulsar el uso de la bicicleta", que resume los resultados de 27 indicadores sobre políticas orientadas a promover el uso de este medio en 38 ciudades del área.

La bicicleta es un estilo de vida para millones de personas. Algunos de mis amigos han hecho y hacen de ella un elemento indispensable en sus días, como el oxígeno, el agua, el alimento, su mascota. Yo pertenezco al grupo de los que difícilmente concebimos los fines de semana o días libres sin encontrarnos, aunque sea brevemente, con esa fiel y sencilla compañera: la bici. ¿Que qué encontramos en ella? ¿Por qué desempolvar y reparar la que tenemos guardada? Y para algunos de ustedes, ¿por qué aprender o reaprender a montar en bici a estas alturas? Las retribuciones son múltiples: montar en bicicleta es una excelente actividad para fijarse y alcanzar metas en aspectos importantes como: cuidado del ambiente, transporte y movilidad, economía, mejora de la salud física, y recreación y disfrute mental y espiritual. Pocos elementos de la vida moderna brindan tanto, requiriendo tan poco.

Los beneficios para el medio ambiente son claros: montar en bicicleta disminuye los niveles de contaminación auditiva, visual, del aire y del agua; reduce el consumo de energía y lo que implica su generación; limita las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global; y demuestra interés y compromiso con el planeta que dejaremos a las futuras generaciones. En el ámbito de transporte: es indispensable para el mundo actual, hace posible y más cómodo el desplazamiento de multitudes, facilita la movilidad de personas sin acceso a transporte motorizado o que no son aptos para conducir o no quieren hacerlo, mejora los tiempos de viaje, favorece la descongestión vehicular; optimiza el parqueo, limita el espacio necesario para vías y aparcamientos, entre otros.

Con respecto a economía: piense en lo que cuesta activar el encendido de su auto, en términos de: precio del vehículo, combustible, llantas, mantenimiento, seguros, impuestos, parqueadero, peajes, etc., y compárelo con los gastos que genera su bicicleta. Los números son fáciles. Por último, considere algunos de los réditos para su salud física y mental: montar en bici regularmente es un excelente ejercicio, tonifica sus músculos, mejora su sistema cardiovascular, estimula el sistema nervioso, aumenta su masa ósea, ayuda a regular su peso, reduce el estrés, mejora la autoestima y es un estupendo plan para hacer en familia o con amigos, al aire libre, en casi cualquier momento del año.

Como ve, sobran razones para montar en bicicleta. Su bici podrá llevarlo casi a cualquier parte y le ayudará a lograr las metas mencionadas y otras más. Anímese a hacerlo, si no está haciéndolo ya. Salga a pedalear por la vida y por usted mismo. Como si fuera poco, también se divertirá, se lo garantizo.