Hasta hace pocos años, cuando mi sobrina Valentina rondaba la tierna edad de siete –y tenía el tamaño y el peso correspondientes– ella y yo nos divertíamos con un extraordinario pasatiempo que resolvimos llamar: "Toco techo". Como su sofisticado nombre lo indica, el juego consistía en... tocar el techo. La dinámica era simple: yo la sujetaba por debajo de sus axilas, manteniendo mis brazos rectos y la elevaba cuidadosamente a una altura en la que ella podía estirar sus manos o su cuello en dirección al cielorraso hasta tocarlo, momento en que pronunciaba el nombre de nuestra distracción y soltaba una carcajada abierta y feliz. Recuerdo el hermoso brillo de sus ojos cafés cuando la posaba nuevamente en el suelo, agradecida por la genial aventura. La dicha que sentíamos los dos y quienes nos veían en el ejercicio es fuente de gratos recuerdos.

 

Hoy, con cerca de 11 años, Valentina pesa 39,5 kg y mide 1,41 m, números normales para su edad, pero demasiado exigentes para continuar gozando como veníamos haciéndolo. Nos vimos forzados a jubilar "Toco techo", pero nuestro pacto de amigos de juego sigue vigente. Si algo he aprendido de esta experiencia, es que debo estar físicamente apto y disponible para seguir manteniendo una relación de sano esparcimiento con ella.  Desde luego, muchas otras cosas puede uno hacer con hijos, sobrinos y nietos para entretenerse, como: leer un libro, ir al cine, trabajar en manualidades, sembrar plantas, entre otros, pero los beneficios mutuos de mantenerse activo con eventos que impliquen ejercicio físico son innegables, así que vale la pena el propósito de mantenerse en forma.

 

Si usted no es un deportista consumado o al menos esporádico, no hay lío; no se saque del juego sin darse una oportunidad ni dársela a los niños. Las posibilidades para mejorar su condición física son múltiples y dependen de su interés, objetivo, tiempo disponible y estado particular de salud. Básicamente, deberá concentrarse en optimizar y mantener cuatro cualidades físicas elementales: fuerza, flexibilidad, resistencia y velocidad. Ejercite brazos, tórax, espalda, piernas y articulaciones para que estén en buena condición. Ah y no pierda su cabeza en el proceso: para lograrlo, no tiene que someterse a entrenamientos agotadores diseñados para deportistas de élite. Muy posiblemente, cerca de donde usted vive hay algún centro deportivo, escuela, parque o gimnasio en el que podrá conseguir ayuda y conocer gente que lo secundará en su propósito. Vaya y pregunte. Busque información en bibliotecas, librerías, Internet. Y póngase su ropa deportiva y salga a la calle a caminar, a correr, a montar en bicicleta, a pasear a su perro, a subir y bajar escaleras, a hacer flexiones en las barras de la esquina, a preparase para vivir más y mejor.  

 

No lo olvide, el premio está en casa, esperándolo: sus nietos, sobrinos o hijos dispuestos a jugar con usted. A lo que apuntamos todos –ellos y nosotros– es a divertirnos y a ser felices, aunque en ciertos casos algunos ya no podamos aspirar a "tocar techo".