Las personas con depresión tienden a reportar mayores grados de pérdida de orina. La depresión se describe como  una alteración en el estado de ánimo que van desde  una  sensación de tristeza  leve  hasta una abrumadora desesperación. Se caracteriza por sentimientos de tristeza, vacío, insatisfacción, baja autoestima, falta de actividad y valoración de sí mismo.  Los pacientes con incontinencia urinaria, cuando se aplican escalas para valorar depresión o ansiedad, tienden a reportarlas con mayor frecuencia que la población general  y  su grado de calidad de vida es menor.

Se ha reportado como las personas que sufren de incontinencia urinaria tienden a tener mayor ausentismo laboral , disminución de la productividad y en algunas situaciones, mayor desempleo. La incontinencia impone una serie de limitaciones físicas y de actividades, como el ejercicio, con la consecuente repercusión sobre la calidad de vida.  En pacientes mayores, el efecto psicológico de la incontinencia se traduce  en sensación de culpa, pérdida de autoestima  y temor a convertirse en una carga para la familia.

Muchos pacientes a su vez limitan su vida sexual por la incontinencia lo cual tiene un claro efecto sobre el estado de ánimo y la relación de pareja. La interacción social y la limitación para desplazamientos son otro factor importante con un claro impacto en la ansiedad del paciente con incontinencia. Muchas personas inclusive requieren cambiar su hábito de vestuario cambiando la ropa clara por colores oscuros para evitar ser expuesto en público al escape de orina. 

En general la incontinencia lleva a unas fases de compromiso emocional que no necesariamente son escalonadas pero que ocurren y son  la vergüenza inicial, seguida del temor al escape de orina,  frustración por no lograr el control de manera adecuada, rabia con si mismo y con los  demás y finalmente una pérdida de la autoestima.  Antes que esto ocurra, hay que consultar.

 

Por eso buscar una ayuda es la mejor forma de salir del problema. Acostumbrarse a vivir con la pérdida de orina no es la solución. Buscar medidas de adaptación como limitar la actividad física son medidas temporales que a largo plazo impactan la calidad de vida.  Lo más recomendable es consultar al médico calificado que pueda orientar cada caso en particular. Es importante recordar que no todos los pacientes requieren  intervenciones para solucionar su escape de orina. A veces simples ejercicios para mejorar el hábito urinario, medicaciones o tratamientos  mínimamente invasivos son la solución al problema pero cada caso es individual por eso la valoración profesional es lo mas importante.

 

MAURICIO PLATA