Por eso es importante consultar con el especialista, para poder determinar qué tipo de incontinencia es, cuál es la causa, y por lo tanto, cuál es el manejo más adecuado en cada caso.

Mientras se toma la decisión de ir a esta consulta, entretanto se hace el estudio y el tratamiento, cuando la mujer decide no realizar el manejo propuesto por el médico o cuando definitivamente la incontinencia no tiene corrección viable, es más que oportuno el uso de dispositivos absorbentes.

Las toallas higiénicas o sanitarias, no están hechas para la incontinencia y por lo tanto no van a funcionar adecuadamente ya que la sangre menstrual y la orina tienen una densidad diferentes, la velocidad de expulsión es diferente y el olor también difiere.
Es por esto que se deben escoger productos que absorban rápidamente y retengan específicamente la orina para poder mantener seca el área y dar seguridad sin molestos abultamientos o ruidos no deseados al movilizarse.

Hay una gran variedad de estos dispositivos. La escogencia depende del grado de incontinencia (qué tanta pérdida de orina hay), la facilidad en su uso, la frecuencia con que ocurren las pérdidas, la hora o el evento para el cual se vayan a utilizar, etc. Con la tecnología disponible actualmente, se ha logrado reducir el tamaño sin perder la capacidad de absorción.

No se deben utilizar absorbentes más grandes de lo que se requiere con la falsa creencia de que van a absorber más. Se deben utilizar del tamaño y talla adecuados. Tampoco utilizar dos absorbentes superpuestos uno encima del otro.

Debemos entonces probar cada uno para poder determinar con cuál nos sentimos mejor y cuál se ajustaría mejor a nuestras necesidades.

Así que, a pesar de la incontinencia, podemos seguir adelante sin mayor afectación.

 


ENA VICTORIA RAMIREZ PEÑUELA
Ginecología y Obstetricia. U. Rosario