Como se dice en el idioma anglosajón: "WOW!" Jamás esperé encontrar semejantes cifras, especialmente esta última: ¡mil-ochocientos-diez-millones! ¿Qué concluir de esto? Me aventuro a decir tres cosas: primero: que los "motores de búsqueda" en Internet son asombrosamente rápidos, segundo: que es posible obtener bastante más información en la Red en inglés que en español (y muchísimo más que en "Espanglish"), y tercero: que el tema consultado tiene una altísima popularidad.

Eso de la apariencia nos toca e importa a todos, en mayor o menor grado. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua encabeza la descripción del término diciendo: "Del lat. tardío apparentia. 1. f. Aspecto o parecer exterior de alguien o algo". Busqué algunos sinónimos para la palabra y encontré: semblante, forma, figura, exterior, facha, presencia, fisonomía, ente otros. ¿Cómo no ocuparnos de, ni preocuparnos por ella? La manera en que el otro se presenta, se hace visible, registrable, y la forma como nosotros hacemos lo opuesto, es significativa, sin duda. Cuando se habla del tema, sin embargo, es común asumir posturas extremas: una, que considera el aspecto como un elemento central de la vida y otra que lo desestima por superficial, baladí, carente de valor. No daré esta discusión –de nunca acabar– porque la idea es resaltar algo más elemental, que a veces pasamos por alto: que la apariencia es precisamente eso: el "aspecto o parecer exterior de alguien o algo" (citando a la RAE), no la esencia, el carácter, la naturaleza y el valor del otro.

Mantener un exterior particular o adoptar uno nuevo –decidirse por "ese cambio que tenía pendiente desde hace un tiempo"– es algo íntimo y por tanto, respetable. Las razones para hacerlo son muchas y personales. Incluyo algunas de las respuestas que obtuve ante la pregunta: ¿por qué quiere cambiar de "look"?: "Porque me aburrí de verme igual todos los días", "porque quiero dejar atrás recuerdos atados a la manera como me veo", "porque estoy interesada en renovar mi estilo, "porque me gusta estar a la moda", "por llamar la atención", "porque quiero hacer algo distinto", "porque acostumbro a cambiar según mi estado de ánimo: tristeza, rebeldía, etc.".

En nuestra multiplicidad de intereses y gustos, el tema de la apariencia resulta siendo discutible, controvertido y hasta polémico. Que la gente prefiera uno u otro corte de pelo, dejarse o no el bigote o la barba, llevar las uñas de tal o cual color, inclinarse por ciertos tonos de maquillaje, usar un vestuario o calzado así o asá, adoptar accesorios de equis o ye tendencia, etc., no tiene por qué ser problema. Hágalo y deje que los demás experimenten. En esto, como en otras cosas, la frase: "si te hace feliz, no debe ser tan malo" funciona; recuerde, entonces, que verse y estar feliz nunca pasará de moda.