Nuestra consigna de hoy es ¡Ritmo, color y sabor! porque la vida debe vivirse con intensidad y debe ser tan placentera como escuchar jazz en la notas de un piano, ver los colores vibrantes de un atardecer o disfrutar del frescor de una bebida fría en pleno calor.

Empecemos por la música y sus efectos terapéuticos, de largo conocemos lo saludable que es escuchar música durante el embarazo tanto para la madre como para el niño y así mismo existen investigaciones que afirman que incluir música en el momento del parto alivia el dolor y mejora el ánimo de la madre o también hemos escuchado que la música relacionada con la naturaleza y especialmente con los sonidos de mar ayuda a disminuir el estrés, pues hay una asociación con el momento confortable que se vivía en el vientre de mamá.

En general, la música cumple un gran papel en nuestra vida, para desconectarnos o conectarnos, para relajarnos o motivarnos, para recordarnos o hacernos olvidar cosas, y no tiene que ser Mozart o Beethoven, sino la música que nos gusta y con la que nos identificamos. Razón tenía San Basilio desde la edad media cuando escribió que “la música calma las pasiones del espíritu y modela sus desarreglos”.

Hablemos ahora del color, que se ha demostrado puede ayudar a mejorar la salud de diversas maneras. La terapia de color o cromoterapia ayuda en la armonización del cuerpo, pues los colores emiten vibraciones que tienen diferentes velocidades, longitudes y ritmos de ondas diferentes, que según la medicina alternativa ejercen influencias emocionales que pueden ayudar en el tratamiento de ciertas enfermedades. Por ejemplo, el rojo es el color con la frecuencia energética más baja que ayuda a estimular la sexualidad y a fortalecer el sistema nervioso y circulatorio, además de ayudar a mejorar la timidez. El color naranja es un color dinámico que ayuda a mejorar  las relaciones sociales y físicamente se asocia a los pulmones, riñones e incluso se aplica terapéuticamente para aliviar la disfunción eréctil. Así, de acuerdo a sus vibraciones, cada color es usado para tratar una dolencia diferente, tanto a nivel físico como emocional, y es que ¿qué sería la vida sin color?

Por último, hablemos de eso que a todos nos encanta, el sabor. ¿A quién no le produce placer comer algo delicioso?, por eso es tan importante que cada comida que preparemos, además de ser nutritiva sea también sabrosa a nuestro paladar, de lo contrario no tendría sentido. Nada mejor que alimentarnos bien y disfrutarlo; desde ese sabor dulce y delicioso de una manzana fresca, hasta el aroma irresistible de un pollo a las finas hierbas recién horneado.

De alguna manera cuando comprendemos que somos un todo y que la vida se trata de aprovechar cada cosa por sencilla que parezca, empezamos a esforzarnos más para vivir como queremos.

Así que la invitación de hoy es a disfrutar y a sacar el mayor provecho de las cosas simples y cotidianas, sin dejar que asuntos como la incontinencia se interpongan, al fin y al cabo para eso Plenitud tiene una solución.

Busca la tuya y sigue disfrutando cada momento de tu vida.