Tiene:

● poco contenido de agua (6 – 7%)

● bastante proteína vegetal (18%)

● fibra (18%)

● gran aporte de grasas saludables (33%)

● De sus minerales, se sabe que contiene magnesio y potasio, el primero útil en la contracción y relajación muscular y producción de energía entre otros y el segundo importante para el funcionamiento del corazón, músculos y nervios.

 

Esta semilla es una fuente natural de ácidos grasos de las familias omega 6 y omega 3, aquellas que se asocian con ayudar mientras se consuman dentro de un estilo de vida saludable, a reducir los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares.

De hecho su grasa por ser de origen vegetal es exenta de colesterol, y si les interesa saber algo más el ácido graso que abunda es el ácido linolénico (el que pertenece a la familia omega 3%) y en segundo lugar el ácido linoléico (omega 6). También aporta el ácido graso oléico (el de la aceituna).

Sus semillas también son ricas en antioxidantes del tipo de los flavonoides y para aquellos preocupados por la intolerancia al gluten la Chía no contiene gluten.

Cuando se la remoja en agua origina un líquido gelatinoso debido a la presencia de mucílagos, una fibra soluble que ayuda a disminuir el colesterol, es un laxante suave y ayuda al tratamiento de adelgazamiento y diabetes, porque da sensación de saciedad además de demorar la elevación de la glucosa en la sangre. Pero esto no significa que para consumirla necesariamente deba ser remojada en agua, simplemente se añade a los alimentos como la ensalada, las frutas o al agua misma o el yogurt y se consume directamente.

De sus antioxidantes, estos flavonoides se encuentran en alimentos como cacao, té verde, moras, tomate, etc. Poseen actividad en la prevención de enfermedades como el cáncer, ayudar en la disminución del colesterol, dan color y otros beneficios.

Entre otras cosas también la chia puede ayudar a mejorar el sistema inmune, es decir el sistema de defensa.